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20230816

RINLO, UNA JOYA EN PELIGRO. José María Rodríguez Díaz (2009)

    Recollo a entrada adicada á conservación de Rinlo que José María fixo con motivo da exposición de Carlota Eiros sobre as súas portas, incorporando unha das fotos cargadas na entrada que eu fixera daquela.

Lunes, 24 de agosto de 2009

RINLO, UNA JOYA EN PELIGRO

• Publicado por jmrd_ribadeo a las 20:59

Los efectos del turismo mal enfocado y dirigido a la especulación se han cargado impunemente y en muy pocos años toda la costa barreirense. Ese hermoso rincón de la costa, que permaneció virgen hasta los años sesenta, fue invadido por un turismo desaforado, de consecuencias irreversibles que, como una imparable vaga de mar que se dirige hacia el oriente, inundó y sometió toda esa costa a los caprichos de la especulación. Una vaga de mar que sigue presionando amenazante la costa ribadense, que se ha salvado hasta el momento, y que amenaza con tragarse a nuestra mejor joya, Rinlo, en la que nuestros políticos acaban de descubrir una mina para saciar en ella sus necesidades electorales.

Rinlo, con su arquitectura popular marinera, la villa mejor conservada de la costa gallega, es una reliquia histórica de lo que fueron nuestros puertos en el pasado reciente. Nacido a la sombra de un pequeño refugio natural formado por el río de San Julián, sirvió de refugio a través de los siglos a los esforzados marinos que encontraban en el mar su forma de vida. Y así nació y así se conserva, inalterable, este hermoso rincón, testimonio de la forma de vida de nuestros antepasados. Sus callejuelas, con sus casitas nacidas en el escarpado acantilado, la idiosincrasia de sus vecinos, hombres curtidos en mares lejanos y sus mujeres, ejemplo de supervivencia en soledad y de lucha en el trabajo diario de sus huertas, son el testimonio de unos valores y de una vida, inexistente hoy en otros rincones, que piden ser protegidos.

Tanto por los inminentes peligros que se ciernen sobre este pequeño puerto marinero como por lo que puede afectar a la forma de vida de esa pequeña comunidad que lo integra, creemos que es urgente poner en marcha sistemas de protección capaces de evitar que esta joya desaparezca de nuestro entorno, como desaparecieron otras de forma irreparable.

La exposición celebrada entre los días 20 y 30 de agosto en el Fuerte de San Damián, en Ribadeo, titulada “As Portas de Rinlo”, fue un exponente de primer orden de los valores etnográficos de este pueblo y de sus gentes. Unos retratos que expresaban la autenticidad de quien se expone en su cotidianidad junto a la puerta de su casa, sin ninguna reserva, ante la barrera simbólica que se establece a través de la puerta de entrada a la intimidad de su hogar. Su finalidad no fue otra que tratar de concienciar a los vecinos, así como a las instituciones y autoridades, sobre la urgente necesidad de preservar lo que de auténtico y singular mantiene aún este pueblo. Pretender acallar o ignorar la voz de su promotora, la arquitecta Carlota Eiros, que lleva años entregada a la lucha por la protección de Rinlo, no es más que un entreguismo al fenómeno de la especulación en aras de conveniencias personales. Carlota Eiros, prácticamente avecindada hace más de dos años en Rinlo, junto con un grupo de incondicionales amantes de este histórico pueblo están trabajando y luchando de forma abnegada y empeñados desde hace ya tiempo en conseguir el máximo modelo de protección para Rinlo, que no es otro que lograr que sea reconocido y declarado como Bien de Interés Cultural (BIC). La única protección posible capaz de preservar esta villa de las ávidas miradas de los especuladores de turno y aún de aquellos que por ignorancia aspiran a un falso progreso y engañoso bienestar que acaba destruyendo lo mejor que tenemos.

El futuro de Rinlo está en peligro. Para que Rinlo pueda seguir existiendo en estos tiempos de rápidos cambios que atravesamos y en los no menos difíciles que se avecinan es preciso dedicarle los más apropiados y más delicados cuidados. Hacen falta personas que, como Carlota Eiros, colaboren con su esfuerzo para proteger este espacio, frágil y fácilmente destruible. Personas que no cedan embaucados ante ciertos dudosos proyectos, sean de Costas o de otras administraciones, sin antes repensarlos y analizarlos con serenidad antes de que sea demasiado tarde para lamentarse. Y mismo he sido testigo (sirva como ejemplo de que no siempre la autoridad -el cargo- es garantía de acierto) de cómo un muy famoso arquitecto de Madrid, en las reformas que se hicieron en la catedral de Mondoñedo en los años sesenta, eliminó sin necesidad y sólo por ignorancia los hermosos rasgos del gótico cisterciense de que estaba dotada.

Ignorar la contribución del gobierno local a la conservación de Rinlo sería una injusticia. Ahí está para demostrarlo el Área de Rehabilitación Integrada (ARI) con el que se le dotó. Pero una mayor protección, como la de la categoría BIC, establecida por la Ley 8/1995 de 30 de octubre, encargada de proteger, conservar y difundir los bienes más notables de Galicia, como los conjuntos históricos o lugares de interés etnográficos, etc., por lo que lucha Carlota, proporcionaría una mayor y definitiva protección en el futuro sobre los criterios relativos a la conservación de las fachadas, pavimentación de calles, mantenimiento de la estructura urbana y la silueta paisajística, así como mayores recursos económicos y humanos para futuros proyectos.

La declaración de BIC para Rinlo ayudaría a tomar conciencia del valor del paisaje y a protegerlo de la presión de la cultura consumista dominante. Porque la arquitectura tradicional y el paisaje significan calidad de vida y de bienestar. Proporcionaría, además, las herramientas necesarias para su protección impidiendo la pérdida de su carácter original, como desgraciadamente pasó con otras villas marineras de nuestra costa gallega. Ha llegado la hora de la verdad para las autoridades locales. Suya es la palabra.-

José Mª Rodríguez

Outros Artigos de José María.

20221126

OBSESIÓN POR ÁFRICA. Xosé Carlos Rodríguez Rañón

OBSESIÓN POR ÁFRICA

Xosé Carlos Rodríguez Rañón

    O feitizo colonial por parte dos europeos por África vén de lonxe. Misioneiros, aventureiros, exploradores, explotadores, escravistas, cazafortunas e tesouros, científicos, militares, escritores, artistas ou colonos, todos sentiron a chamada da selva do continente negro e mouro de vastos desertos, xunglas, sabanas e océanos. Ningún deles descubriu nada porque todo o que viron xa estaba alí, mais moitos amosáronlles esas exuberantes belezas lonxanas aos seus correlixionarios e coetáneos occidentais.

    Un deles foi o xesuíta español Pedro Páez, que chegou ás fontes do Nilo no século XVIII, moito antes que o doutor Livingstone (perdido e rescatado en terras centroafricanas na súa inútil procura) e que os seus posteriores “descubridores oficiais”: Stanley e Speke. Mais a imaxe máis literaria do continente se cadra foi a da baronesa e escritora dinamarquesa Karen Blixen quen escribiu, co pseudónimo masculino de Isaak Dinesen, as cinematográficas “Memorias de África” con ese xa característico comezo do seu libro tan coñecido como o do Quixote: “Eu tiña unha granxa en África ao pé das montañas de Ngong”.

Museo Blixen en Nairobi. Imaxe de Alexander Leisser en https://commons.wikimedia.org, lic CC BY SA 4.0
     Na banda oposta habería que falar do xenocida rei Leopoldo de Bélxica polos seus estragos no Congo, froito da súa teima por que o seu recente reino tivese un imperio como as grandes potencias coloniais europeas. O poeta maldito Rimbaud tamén estivo polos lares da África Occidental francesa traficando con escravos mentres se adicaba ao malditismo de aventura e aos versos estupefacientes, todo o contrario que Winston Churchill ou o escritor de terror gótico Arthur Conan Doyle, quen participaron como soldados do exército británico en África do Sul loitando contra os colonos boers holandeses. O escritor anglófono nado en Polonia reflectiría moitas desas vivencias na súa obra “Ébano”.

    Despois da segunda guerra mundial, a visión europea sobre África muda de xeito radical. Principia o proceso de descolonización (moitas veces traumático para africanos e europeos) e unha corrente de mímese e simpatía asenta en moitos brancos (como Camus ou Goytisolo) e tamén en moitos nativos que reivindican as tradicións das súas culturas autóctonas mais tamén se senten herdeiros da tradición colonial europea expresada nas súas respectivas linguas. Froito desa mestura foron moitos os africanos que se trasladaron ao vello continente non só para traballar e mellorar, mais tamén para levar canda eles un anaco de África para deixar en terras europeas como símbolo de simbiose fraternal.

20220123

LA ATALAYA DE RIBADEO. José María Rodríguez Díaz (2007)

    José María volve aquí á súa faceta de historiador, con incidencia no arte sacro, para seguir cun tema recurrente, a política local.

Viernes, 21 de septiembre de 2007

LA ATALAYA DE RIBADEO

• Publicado por jmrd_ribadeo a las 23:43

LA ATALAYA

Hablar de la Atalaya es hablar de la capilla más antigua de Ribadeo. Su puerta frontal, con su rara decoración en zig-zag, perteneciente al gótico del siglo XIV, nos da testimonio de su antigüedad. Todo el conjunto es depositario de una gran parte de la historia de la villa de Ribadeo. La capilla, bajo la advocación de La Trinidad, fue importante centro de devoción de los fieles en tiempos pasados en los que fue utilizada como iglesia parroquial de la comunidad y, al mismo tiempo, lugar de reuniones para la toma de acuerdos para el buen gobierno de esta villa.

Y hablar de la Atalaya es hablar, también, del rincón más pintoresco, quizás, y más romántico que aún permanece inalterable en el casco viejo de esta villa. Un lugar llamado a satisfacer las mayores exigencias de los turistas que lo visitan para disfrutar de sus panorámicas vistas sobre la Ría de Ribadeo y las poblaciones de la ribera asturiana.

Un lugar cargado de historia, antiguo baluarte de defensa de la villa como indican los cañones afincados allí, en donde los vecinos de Ribadeo se daban cita para celebrar sus encuentros, tanto de carácter administrativo como sociales y de ocio. allí se celebraban los famosos 'concejos abiertos' de la villa hasta bien entrado el siglo XVII.

En estas mismas páginas me ocupaba hace ya tiempo sobre el estado de abandono en que se encuentra sumido actualmente este hermoso rincón. Tan abandonado se encuentra que su visita no es hoy recomendable, ni a los turistas, ni siquiera a la gente del pueblo.

Los módulos instalados allí en tiempos del gobierno anterior por la Gerencia de Dinamización Turística de Ribadeo, de triste recuerdo por su ineficacia, para la ejecución de la iluminación del conjunto de ese espacio y de la capilla, fueron entonces muy criticados por su falta de estética y su inadaptación al entorno. 'Una instalación formada - se decía en el comentario citado - por unos elementos de pésimo diseño y que chocan frontalmente con el entorno, tanto por su exagerada y violenta forma y volumen cubista, estructuras muy ajenas a ese marco paisajístico, como por la calidad de la materia de que están hechos'.

El estado de abandono en que hoy se encuentran esos elementos, pagados por los ciudadanos, es deplorable. De los nueve módulos que componen el sistema de iluminación elegido, cuatro se encuentran arrinconados formando un montón de chatarra herrumbrosa; y los cinco restantes están inutilizados, con los cristales rotos y cubiertos de pinturas de los grafiteros.

Por lo que toca al estado actual de conservación en que se encuentra la capilla, el deterioro es evidente. La pintura de sus paredes se encuentra totalmente abandonada, recubierta, también, por las pintadas de los grafiteros. En la puerta principal la pintura está desteñida y desconchada por todas partes, quedando la madera sometida a la inclemencia del tiempo.

Todo el conjunto forma una imagen de auténtica ruina, expresión del pasotismo del equipo que gobernó Ribadeo en el mandato anterior. Un equipo que derrochó el dinero a manos llenas dejando exhausto al concejo, sin que por ningún lado se aprecien los resultados de las inversiones realizadas.

Y se supone que el abandono en el que se halla sumido este bello rincón de la villa desde el mandato del PSOE no se debe a la falta de dinero en las arcas del concejo, pues el dinero sobraba, como lo confirmaban las respuestas del entonces alcalde, Sr. Pérez Vacas, a las brillantes intervenciones del concejal del PP, Sr. Valín, cuando respondía con sorna a las preguntas de este en los plenos: ¿¿Será por dinero??.-

José Mª Rodríguez

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20210505

Pregón festividade de As Cruces. A Ponte, 23/05/2010. Emilio Piñeiroa

Festividade de As cruces

A Ponte.

Pregón. Data: 23/05/2010


Boas tardes, grazas por estar aquí.

Fai un mes sonou o teléfono da miña casa a mediodía, oín unha voz que me resultaba coñecida, era a voz de Azucena, propoñíame facer o pregón da Festa da Ponte.

Non sabía que responder. A pesar de sentir agarimo por este lugar, tiña medo e responsabilidade ante este reto. Que lle ía decir ós veciños da Ponte que eles nos saiban?

Ante as miñas dúbidas, Azucena díxome que o pensara…que me volvería a chamar…e ben que o pensei…son tres as razóns polas que estou aquí:

1ª. Pola Virxe das Virtudes, Virxe con moitos devotos en toda A Mariña e Occidente Asturiano,... é unha responsabilidade pero o mesmo tempo unha honra.

2ª. Polos veciños da Ponte.

Cando veño aquí atópome como na miña casa, sei cando chego pero non sei cando marcho. As conversas con Anita, Manolo o Barbeiro, Encarna de Panta, Carmen do Cuco, Olga do Quinteiro, pero debo mencionar dunha forma especial a Rosa do Xirifo, polas moitas veces que a molestei e sigo molestando para que me deixe as chaves da capela... ó marcharme sempre me dí: ata que volvas outra vez ou volve cando queiras.

3ª. Porque mo pidíu Azucena, o seu pai é Pepe, membro da Comisión das Festas. Non lle podía dicir non, porque grazas a Pepe poiden localizar unhas pedras grandes na parroquia de Vidal e así facer un pequeno traballo sobre As Mámoas das Pallaregas.

E aquí estou, algo nervioso, pero vexo moitas caras coñecidas e iso dame tranquilidade porque sei que se teño algún erro saberédes perdoarme, ademáis teño o apoio desta Señora, A Virxe das Virtudes.

Dende neno oín falar de romarías, S. Andrés de Teixido, S. Cosme da Montaña, O Conforto..e por suposto da romaría da Ponte.

Se lles digo a verdade non lembro a miña 1ª visita A Ponte, si me acordo aló por 1990 cando pasei por aquí en bicicleta camiño de Santiago de Compostela.

É a partir de 1998, cando son destinado ó Instituto Gamallo Fierros de Ribadeo e entro en contacto coa Ponte e sobre todo a partir de 2004 cando xunto con 5 alumnos de 2º de ESO : Marta, Pedro, Jorge, Nelson e Marcos fixemos este pequeno Caderno de Investigación sobre A Ponte. Isto permitíume coñecer a D. José Ferreiro, o Sr. Cura, que me deu todo tipo de información e facilidades, colaborando escribindo o limiar deste libro.

Para explicar a Historia da Ponte, debemos estudiala dende 4 puntos de vista:

1º. A Ponte centro mariano, con moitos devotos e romeiros.

2º. A Ponte como xoia da arte, polas pinturas murais, ás veces pouco valoradas.

3º. A Ponte no Camiño Norte de Santiago, onde existíu un hospital para pobres e peregrinos baixo a advocación de S. Andrés.

4º. A Ponte é Historia. Aquí en 1809 veciños de 7 parroquias capitaneadas polo fidalgo de Sante, Don Melchor Díaz de la Rocha, venceron ás troppas de Napoleón na Guerra da Independencia.

Como poden ver o tema é amplio, levaríanos varias horas, pero non se preocupen, que vou tratar de ser breve.

En 1º lugar A Ponte é un centro mariano.

Esta ermida ou santuario coñécese dende moi antigo.

Pola documentación que dispoñemos a súa orixe data da 1ª metade do Século XV.

A fama de Virxe milagreira, o número de exvotos, as festas, as procesións marianas, as esmolas, as misas dan testemuña delo.

Unha mostra témola na pintura de 1606, é un naufraxio. Onde Domingo de Carranza e Aguiar, capitán de Infantería española, dálle as grazas á Virxe por salvalo no medio dunha gran tormenta.

Outra mostra desta devoción é a súa presenza hoxe aquí, así como os domingos na misa das 11.

Decateime desta devoción cando acompañando a un grupo de visitantes….. a uns gustáballes as pinturas, outros o entorno…

Pero unha señora quedouse mirando fixamente para a Imaxe da Virxe e fixo o seguinte comentario:

Mirade para a cara da Virxe:

¿non vos parece que transmite tranquilidade, sosiego, paz, amor...?

¿Que entendemos por amor?

Podíamos definilo como…, si é que ten definición...

O amor é o que todos buscamos na vida”

O amor fainos ver o mundo doutra forma”

O amor é unha maxia, é íntimo, é inmaterial é algo...inexplicable.

No meu nome e de tódolos presentes, se mo permiten, quixera neste día adicarlle á Virxe unhas verbas:

Canto á Virxe das Virtudes


Virxe das Virtudes                                                  Virxe das Virtudes

Reina e Señora                                                        a Virxe bela

eres nai divina                                                         os teus fillos da Ponte

tamén na Gloria.                                                     a tí che rezan.


Os anxos do Ceo                                                    Porque eres Patroa

a tí te aclaman,                                                       a “Patronciña”

por ser unha Virxe pura                                         ao ver a túa cara bela

e inmaculada.                                                        as penas quitas.


Aclámante no Ceo                                                Virxe das Virtudes

tamén na Ponte,                                                    a predilecta

porque eres a Patroa                                             á que os seus fillos choran

por excelencia.                                                     e contan as penas.


Patroa do teu pobo                                               Danos a paz

o teu pobiño                                                         quita as penas

onde te queremos todos                                       danos alegría

desde pequeniños.                                                porque tú eres Santa,

                                                                             Virxe María.


En 2º lugar temos que destacar as pinturas murais, unha xoia según os entendidos en arte.

Ata 1970 os muros estiveron cubertos dunha capa de cal, D. Xosé Ferreiro descubriunas por casualidade ó ver que no arco triunfal caía un anaco de cal e víase como un ollo, coa punta dunha navalla levantou un pouquiño máis e decatouse que alí había unhas pinturas. Deste achádego deu coñecemento ós seus superiores.

No ano 2000 recibiuse unha subvención para a súa restauración.

- Escenas da Infancia de Xesús.

Finais século XIV, principios do XV, pinturas góticas.

Autor descoñecido, escola de Mondoñedo

Natividade ?

Adoración dos Reis Magos (Epifanía)?

Matanza dos Inocentes

Fuxida a Exipto

- Arco triunfal gótico: (representación da Morte Triunfante)

dous dragóns, con motivos vexetais.

Home rico, luxosamente vestido, parece ofrecer un saco

cheo de moedas , manifesta a impotencia do home enfrontado ante a Morte.

Un esqueleto: a figura da Morte

O esqueleto parece presentar un corazón, un cadáver activo a pesar do seu estado de descomposición, os membros consumidos.

A frecha pode representar simbólicamente a peste.

Outra interpretación:

A representación da Morte, a disposición no interior da Igrexa:

A Morte, sitúase orientada ó Norte, o norte é o reino do demo, do frío.

Ó Sur, representa a vida, luz e divindade.

Pinturas con esceas da Vida de María.

Datan de 1516.

(Esta obra mandó hacer el Sr. Pedro Pardo de Aguiar, Señor del Coto de Samarugo a su costa se inició de nuestra Sra.. En el año 1516).

Asunción

Coroación de María

Descendemento da Cruz.

Por aquí tamén pasa O Camiño Norte de Santiago.

Son moitos os peregrinos que pasan e máis neste ano por ser Ano Santo ou Xacobeo.

A mediados do século XVI (1543) un coengo de Mondoñedo, nado en Ribadeo, Juan Marqués fundou un hospital para pobres e peregrinos, baixo a advocación de San Andrés, ós que había que darlles, sen paga algunha, casa, cama, luz e leña. Só podían dormir unha noite.

Sabemos que en 1834 unha gran riada levou dita casa e a capela de San Andrés coas súas imaxes, xunto co hospital.

Deste hospital hoxe sabemos un pouco máis polo traballo de investigación que fixo o historiador e amigo focense Xoán Ramón Fernández Pacios, no libro “ Hospitalidade e peregrinación. O Camiño do Norte na Mariña luguesa”.

Sobre o funcionamente deste hospital dinos:

as sabas deben ser lavadas polo menos unha vez ao mes, lavado que debe ser máis frecuente si nelas tivera dormido algunha persoa con enfermidade contaxiosa” “ A palla que formaba o colchón ( non había Flex) debía de ser cambiada cada 3 meses.

Neste libro Xoán Ramón fai tamén un estudo doutros hospitais que había no Camiño Norte, S. Sebastián e S. Lázaro en Ribadeo, Lourenzá, Modoñedo, Vilalba...pero voulles ler unha curiosidade, que chama a atención porque so fai referencia a ela cando fala do Hospital da Ponte, leo:

junto a las camas hay una necesaria que está frente a las camas y no tiene puerta ninguna, de suerte que si alguna persona va a ella, le ven los demás”.

¿Saben que é a necesaria?

É un inodoro, un retrete. Como vemos era o hospital máis moderno, porque estamos a falar de principios do século XVII.

Pero A Ponte tamén é Historia, a quen no lle sona A Romaxe das Cruces.

Foi en xaneiro (29 ) de 1809 cando veciños de 7 parroquia : Sante, Valboa, Vidal, Arante, Cubelas, Cedofeita e Ove, mandados polo fidalgo de Sante, Don Melchor Díaz de la Rocha, venceron ás tropas francesas de Napoleón dirixidas polo xeneral Fournier na Guerra da Independencia.

Mañá luns, como tódolos anos, conmemórase esta victoria cos pendóns e cruces das 7 parroquias, están invitados.

Precisamente o ano pasado celebrouse o Bicentenario, fíxose unha recreación con figurantes de A Coruña, O Bierzo, Asturias e Pontesampaio de Pontevedra. Como moitos recordarán houbo cañóns, cabalería e fogo, non real, senón de fogueo.

Deste acontecemento fíxose eco a TV, radio e prensa. Un diario publicou que o domingo presenciaran dita recreación preto de 2.000 persoas.

A Ponte podémola resumir en 3 verbas:

Relixiosidade - Arte e Historia

Como vexo a membros da Corporación Municipal, xa sei que estamos en crise, dende aquí pediría que estudasen a posibilidade de recuperar o Albergue de Peregrinos así como organizar visitas guiadas a esta capela. Moitas veces non é cuestión económica, senón vontade.

Chegamos ó 2010, aquí xuntos, festa na honra de Nosa Señora das Virtudes, ós actos relixiosos hai que engadir a música e o baile, e por suposto o bo xantar, onde veciños e visitantes formamos “ unha gran familia”.

Vou rematar, estou seguro que están esperando a actuación da Coral de Ribadeo, perdoen se me extendín moito. Remato con estas verbas:

Estamos de festa, tempo propicio.

A Ponte é un sono, un conto.

A Ponte é un conto que empeza hoxe.

As festas tamén.

Boas tardes, Moitas grazas. Felices festas.

Emilio Piñeiroa Lozano


Obras de Emilio Piñeiroa en Ribadeando.

20201120

A LENDA DE SAN CRISTOVO. Celia Castro

 A LENDA DE SAN CRISTOVO
Celia Castro

(Publicado Boletín do Museo do Castro de Viladonga en nov. 2020)

Introdución
Desde antigo, atopámonos con figuras protectoras, ás que as persoas acoden nos momentos azarosos da vida. Desde o Neolítico é frecuente atopar santuarios nos que os devotos depositan ofrendas, para pedir sorte e saúde.
Co nacemento das relixións e a súa institucionalización, isto xeneralízase e xorden rituais preestablecidos que os fieis aceptan e transmiten aos seus familiares e achegados, de xeración en xeración.
Na Europa cristiá, sobre todo na Alta e Baixa Idade Media, períodos de forte inestabilidade política, social e económica, acúdese moito ás figuras dos santos, especialmente cun fin taumatúrxico, por mor das terribles pestes e enfermidades que abordelan á poboación, reducíndoa en ocasións nunha terceira parte.
As figuras de San Roque, San Sebastián, e San Lázaro, protectores contra a peste e a lepra, son sobradamente coñecidas. En case todas as cidades existe algunha capela ou santuario dedicada ao seu culto.
Un pouco menos popular é a devoción de San Cristovo, pese a ser un dos santos máis venerados na Baixa Idade Media, e os séculos posteriores.
Santo protector contra a peste e outras enfermidades, é tamén o que protexe da morte súbita, algo moi temido nos s. XV e XVI, pois o morrer sen recibir os auxilios espirituais podía, con moita probabilidade, facer que a alma do defunto non chegase ao desexado ceo e tivese que vagar no Purgatorio eternamente ou por un longo espazo de tempo.


San Cristovo
Cristovo significa Portador de Cristo.
O seu culto remóntase ao s. V en Asia Menor (Bitinia), de onde se irá estendendo polo Mediterráneo Oriental e de alí a toda Europa, onde o atopamos vixente xa no s. X.
Santiago de la Vorágine ou de Varazze, dominico xenovés, recolle na súa Leyenda Dorada 1 , (escrita en latín cara o ano 1264 e que é un compendio das vidas dos santos máis populares) a lenda de San Cristovo.
Pero será nos s. XV-XVI cando a devoción a este santo adquirirá máis forza, por mor das pestes e enfermidades que asolaban Europa e ao temor á morte súbita, punto considerado polos luteranos como superstición dos católicos. 2
O santo, de orixe cananeo, chamábase inicialmente Réprobo, ou Rebrobus, nome ao que renunciou máis tarde ao bautizarse e tomar o de Cristovo. Conta a lenda que era un home de gran corpulencia, de “doce codos de estatura”, que infundía temor a aqueles que o vían.
Quixo poñerse ao servizo do monarca máis poderoso da terra e percorreu o mundo na súa procura. Un día atopouse cun rei que dicían que era superior aos demais, e presentouse a el, incorporándose á súa corte. Nun banquete palaciano, escoitou unha cantiga que falaba do demo como alguén temible. O rei, que era cristián, persignábase cada vez que oía ese nome. Cristovo (que aínda se chamaba Réprobo), preguntoulle por que facía aqueles sinais e o rei contestoulle que era para protexerse do demo.
Cristovo sentiuse desilusionado ao ver que había alguén a quen o seu rei temía, entón dixo: “non sirvo ao rei máis poderoso da terra”, buscarei outro mais forte a quen servir. E abandonou aquel reino.
Seguiu a súa procura polo mundo, ata que un día, nunha paraxe desolada, viu un exército que viña fronte a el, conducido por un xefe de aspecto fero que lle preguntou “Que fas aquí?”. “Pois ando buscando ao señor demo para poñerme ao seu servizo”, dixo Cristovo.
Entón o soldado respondeulle: “Eu son o Demo”.
Cristovo, moi ledo por atopar o amo máis forte do mundo, púxose ao seu servizo.
Un día, atopáronse unha cruz de pedra e o demo púxose a tremer e fuxiu. Ao preguntarlle Cristovo, por que facía iso, respondeulle: “Porque existiu un home moi poderoso, chamado Cristo, que foi crucificado".
Cristovo ao ver que o demo non era o home máis forte do mundo, abandonouno e foi ver si atopaba a Cristo.
Chegou a unha paraxe onde había un anacoreta e preguntoulle se coñecía a Cristo, porque quería poñerse ao seu servizo. O anacoreta díxolle que Cristo era un señor que lle pediría moitos sacrificios, rezar, xaxuar, e servir aos demais. Para isto último e, aproveitando a súa colosal estatura, podería facer de barqueiro, pasando sobre os seus ombreiros aos viaxeiros que querían atravesar o río, que era moi perigoso.
E fíxoo así. Construíu unha cabana á beira do río, colleu un gran varal e dedicouse a pasar aos viaxeiros á outra beira.
Un día, chegou xunto a el un neno que lle pediu pasar o río. Cristovo botouno ás costas e empezou a atravesalo. O neno era moi pesado e o caudal do río empezou a medrar. Con todo, conseguiron chegar ben á outra beira. Canso, Cristovo díxolle ao neno: “Sentín como se nas miñas costas levase o peso do
mundo”.
“Si”, respondeulle o neno, “dixeches unha gran verdade”. “Eu son Cristo, o teu rei. Estás facendo un bo traballo. Cando chegues á túa cabana, afinca o teu varal no chan e verás que mañá dará froitos”. E desapareceu.
Ao outro día, o caxato de Cristovo era unha palmeira chea de dátiles.
Dende entón, Cristovo dedicouse a expandir a mensaxe de Cristo por moitas terras, convertendo á fe cristiá a moitas persoas. Finalmente foi decapitado en Licia, por orde do rei, despois de facer moitos milagres, converter ao cristianismo ás prostitutas Aquilina e Nicea e curar a moita xente de pestes e enfermidades varias.

Cristovo é o prototipo do home forte en corpo e espírito, xusto e valoroso, unha figura poderosa e taumatúrxica á que acudir nos momentos críticos.
De aí, penso, a importancia da súa devoción, nuns séculos marcados pola peste e as epidemias derivadas das guerras.


Iconografía de San Cristovo.
Como é frecuente nas figuras dos santos, a iconografía de San Cristovo sufriu unha evolución ao longo do tempo. Nos seus comezos poderíase conectar con lendas exipcias e grecorromanas. Nas súas primeiras representacións figura cun corpo de home e cabeza de can, quizais un transunto do deus exipcio Anubis e así permanecerá no Imperio Romano de Oriente durante toda a Idade Media.
Posteriormente, en occidente, representarase como un home de anatomía colosal e gran forza, que recorda aos heroes gregos Eneas, Hércules e ao Sansón bíblico.
“A súa representación en occidente queda fixada a partir da Lenda Áurea, no s. XIII. Durante a Idade Media o seu culto foi moi extenso, tanto en oriente como en occidente, aínda que as súas iconografías sexan diferentes”. 2
“Su representación más común es la de un gigante caracterizado como peregrino y pasador. Rostro barbado, a veces tocado con un sudario, cubierto con un manto sobre una saya remangada hasta las rodillas sujeta por un cinturón en el que lleva prendidos a los pasajeros, lleva a hombros al Salvador Niño que porta el orbe y se apoya en una palmera a modo de cayado.
Es habitual también la representación de los peces del río entre sus piernas sumergidas y en ocasiones del ermitaño con linterna en la otra orilla. En muchas de las representaciones medievales cuelga de su brazo una gran piedra de molino posiblemente alusiva a su fortaleza”. 4
A súa figura foi considerada protectora para viaxeiros e peregrinos e colocada a miúdo á entrada das igrexas.
Tamén foi considerado protector contra a morte súbita, algo moi temido, pois supoñía morrer sen a administración do sacramento da extremaunción, o que dificultaba a entrada no ceo.
Polo tanto era frecuente que o viaxeiro ou peregrino levara unha estampa do santo metida nunha caixiña e colgada do pescozo, o que probablemente avisaríalle da súa morte polo menos vinte e catro horas antes, para que puidese prepararse debidamente.
Co advento da Reforma de Lutero e a desvalorización do culto aos santos e a súa ridiculización polos protestantes, a Contrarreforma decidiu controlar estas manifestacións de piedade popular.
A Oración a San Cristovo é unha das que figuran prohibidas no Índice español de 1559, aínda que nela non hai ningunha fórmula que xustifique isto.
“Sin embargo su inclusión a partir del Índice Español de 1559 permite suponer que los censores la relacionaban con prácticas supersticiosas o con formas reprobables de piedad”. 5
Todos os poderes que se atribuían ao santo, incluso á mesma imaxe do santo, que os peregrinos levaban consigo, puido ser causa do rechazo ao seu culto.
Marcela Londoño refírese no seu artigo ao “papel primordial que tuvo la representación pictórica del mártir para ejercer las funciones apotropaicas que se le atribuirían.” E tamén “San Cristóbal recibe de Dios la bendición para aquellos que estén en posesión de sus reliquias; las ciudades por donde estas pasen o se encuentren serán liberadas de las tormentas de granizo, de las plagas en los cultivos y de las vides estériles, y recibirán la gracia para recoger siempre el producto de la cosecha. La sola invocación de su nombre alejará demonios, enfermedades físicas o malos deseos, así como la ira, el fuego, el hambre o la muerte. A través de su intercesión, todos los pecados, incluso los de los malhechores y endemoniados, serán perdonados.”

Ademáis: “Protege del mal de ojo, es el protector contra los dolores de muelas y contra la inflamación de los dedos, conocida en español como panadizo. Es el patron de las profesiones arriesgadas, que se ven continuamente enfrentadas al peligro de la muerte súbita. Por su gran tamaño y fuerza es también el patrón de los atletas y de aquellos que tienen que transportar físicamente cargas pesadas. Su oficio lo convirtió, en la Edad Media, en abogado de los peregrinos y de quienes tenían que atravesar un río. Finalmente, el bastón florido que se popularizó en el relato de Vorágine, lo tornó apto para proteger a los jardineros y a los arboricultores y sus cultivos.” 6

Malia a censura que tivo a súa devoción, a partir do s. XVI, seguiu sendo o protector de múltiples enfermidades e a morte súbita na devoción popular. Moitos fogares tiñan unha imaxe do santo. A proba é que hoxe en día e considerado oficialmente patrón dos condutores.
Neste artigo analizarei tres representacións de San Cristovo coa iconografía tradicional dos séculos XIV e XV: San Cristovo de Buxheim, San Cristovo da igrexa de San Marcos de Salamanca, e San Cristovo da igrexa lucense de San Facundo de Ribas de Miño. A protección do santo sobre os viaxeiros ten nas dúas últimas representacións a peculiaridade de que se relaciona cos peregrinos que facían o Camiño de Santiago, suponse que estes encomendábanse especialmente ao santo. A súa representación ten na porta das igrexas onde se erixe este sentido específico.

 

San Cristovo de Buxheim

Unha das primeiras representacións de San Cristovo, coa iconografía máis difundida que é a que coñecemos na actualidade, atopouse na abadía de Buxhein, en Alemaña, e é tamén un dos primeiros gravados xilográficos. Está datada en 1423.

De aí estenderíase a Centroeuropa e Inglaterra.

Atopouse pegado no interior dun manuscrito (libro de oracións) da cartuxa de Buxheim no distrito de Augsburgo. Tiña ao pé da imaxe un texto latino coa data e a inscrición seguinte: Chistofori faciem, die quocunque tueris. Illa nempe die morte mala non morieris. Millesino CCCCXX tercio”. 7
Por esta inscrición, suponse que sería unha destas estampas que os peregrinos levaban encima, nunha caixiña, para protexerse da morte súbita. Aínda que non se coñece o nome do autor, cabe supoñer que sería alemán, da zona de Augsburgo 8 , polo temperán desenvolvemento do gravado nesta zona, e probablemente sería á vez debuxante e gravador.
Artisticamente é moi superior a outras da época, ademais, as letras que aparecen debaixo, están gravadas na mesma prancha (en caracteres góticos), nunha data bastante anterior á invención da imprenta.
A escena está tomada desde un punto de vista baixo, a modo de tapiz, algo moi frecuente no estilo gótico e presenta tamén unha serie de características comúns a outras obras europeas do s. XV, como son, a bidimensionalidade e a falta de técnica á hora de representar a perspectiva e os diferentes planos e a uniformidade nos trazos, sen gradación nin claroscuro. Cando se quere dar unha sensación de sombreado, fanse trazos pequenos moi xuntos.

Con todo, isto compénsase coa riqueza de detalles, sobre todo á hora de representar a natureza, incluso, a veces, detalles da vida cotiá, o que fai desta unha obra singularmente atractiva.

 


Na figura 1 pódese ver a xilografía orixinal, e na figura 2 a mesma xilografía coloreada.
En ambas represéntase a San Cristovo como un xigante barbado que pasa un río apoiándose nunha palmeira e leva sobre o seu ombreiro ao Neno Xesús, coroado cun nimbo crucífero. O Neno bendice coa man dereita, sostendo a esfera do mundo coa man esquerda.

O grande encanto desta imaxe é que o artista sitúa a escena nunha paraxe que el coñece moi ben, quizais na campiña de Alemaña. Coloca personaxes da vida contemporánea. Na marxe esquerda pódese ver un muíño da época e un campesiño que vai co seu asno moer. Saíndo do muíño, outro campesiño leva ao lombo un saco e diríxese a unha granxa próxima.
Na marxe dereita, vemos ao ermitán da lenda diante da súa ermida, prostrado de xeonllos e sostendo o farol coas mans.
Ademais, o artista ilustra a estampa cunha flora e unha fauna tamén autóctona: árbores, flores, triscos de herba, un simpático coello asomando a cabeza e, no río, entre unhas ondas moi pouco naturalistas, que parecen febras de la, asoma un peixe que parece nadar.
Todos estes detalles dan credibilidade a escena e fan que á xente lle resulte máis próxima e entrañable a lenda de San Cristovo.
Ao mesmo tempo hai que pensar que este gusto por representar a natureza é unha tendencia xeneralizada no estilo gótico: a plasmación da paisaxe, a realidade e o cotián.

 

San Cristovo da Igrexa de San Marcos de Salamanca.

A igrexa de San Marcos de Salamanca atópase ao norte da cidade, ao lado da que sería a antiga Porta de Zamora e ao comezo da Calle Zamora, unha das que van a dar á Plaza Mayor.

Non se sabe de certo a súa data de fundación, algúns autores falan do s. XI e outros de finais do s. XII (1178), pois noméase nalgúns documentos como “parroquia del barrio de Castellanos”. 9

Posiblemente a igrexa xa estaba construída en 1208, cando o rei Alfonso IX de León deulle o seu goberno á Clerecía. Posteriormente engadiríanse o pórtico, a sacristía e outros elementos.

As pinturas murais descubríronse en 1967 durante unha restauración.
Este fresco de San Cristovo (chamado polo pobo Cristovoón), encádrase no s. XIV, no estilo gótico, e é unha das máis fermosas e temperás mostras da imaxe do santo coa súa iconografía máis xeneralizada e popular. Atópase á beira da porta, entrando a man esquerda, situación que se repite noutras igrexas.
A pintura está enmarcada, a modo de tapiz, cunha orla con motivos de cintas planas.
Á dereita do santo, que ocupa practicamente toda a altura do recadro, atópanse figuras de outros santos en tamaño máis pequeno. O do recadro superior leva un bordón na man dereita e está identificado como Santiago Apóstolo. O do recadro intermedio porta unhas tenaces na man dereita. Non está identificado, puidera tratarse do bispo San Dustan de Canterbury, que adoita levar na man unhas tenaces, para defenderse do demo (unha das atribucións de San Cristovo é precisamente protexer ao fiel das emboscadas do demo). A figura que estaría no recadro inferior, presumiblemente outro santo, non se conserva.
Quizais a representación de Santiago teña que ver co sentido da protección do viaxeiro, encarnado na figura de Cristovo.
Segundo Tomás Gil, a igrexa de San Marcos ten moita relación có Camiño de Santiago porque formaba parte dos lugares de acollida ao peregrino: “Primero se les acogía en la iglesia de Santiago, junto al río; de ahí, pasaban a San Martín, con los comerciantes y, finalmente, se les ofrecía auxilio espiritual en San Marcos, donde existía y existe una pintura de San Cristóbal, patrón de los desplazamientos”.10

A figura de San Cristovo é de moi boa factura para o momento. Incluso algúns autores non descartan que sexa posterior ao s. XIV. Presenta un naturalismo e unha expresividade notables: o rostro ten faccións realistas, a anatomía está bastante ben tratada, os pregados da túnica adáptanse ao corpo e, o máis significativo, a figura do Neno adáptase á figura do santo de forma natural. Todo isto fálanos dun artista experto.

A súa iconografía é a usual dos séculos XIV e XV. San Cristovo pasa o río co Neno Xesús nos ombreiros, (que leva a esfera do mundo na man esquerda e bendice con dous dedos da man dereita), apoiándose nunha palmeira coa man dereita, para axudarse a atravesar o caudal de auga, representado cunhas ondas.
Con todo, hai moito máis detallismo que na xilografía de Buxheim e, como dixen anteriormente, unha referencia máis específica á protección dos viaxeiros, representada nas tres pequenas figuras que leva suxeitas no cinto: os peregrinos aos que axuda a pasar o río.
Tamén na marxe dereita do río hai outra pequena figura (posiblemente outro viaxeiro) en actitude de orar. Á esquerda do santo aparece outra pequena figura cunha man levantada, que ben puidera ser o eremita que adoita representarse. O estado de deterioro desta imaxe non nos permite ver máis detalles que o puidesen esclarecer.
Outro elemento que non aparece na imaxe de Buxheim e si nesta pintura, é a roda de muíño que, quizais en alusión á fortaleza do santo, este leva colgada do seu brazo esquerdo.
O artista, quizais para evitarse unha complicación técnica ou tal vez por moda, fuxe das representacións paisaxísticas complexas, poñendo un fondo decorativo, como de azulexo, contra o que se recorta a figura, solucionando así o problema espacial.
Polo realismo e a colocación da figura, vexo factible que esta composición date da segunda metade do s. XV.


San Cristovo da igrexa de San Facundo de Ribas de Miño.
San Facundo de Ribas de Miño, pertence ao concello de Paradela, na Ribeira Sacra. Neste lugar, á beira do río Miño, fundouse cara a 1120 un mosteiro beneditino.
Crese que co fin de auxiliar aos peregrinos que ían a Santiago de Compostela. Aínda que este dato está por avalar documentalmente. Trala destrución da ponte de Portomarín por orde da raíña Dona Urraca en 1119 (para impedir o paso do seu marido Alfonso I de Aragón, O Batallador), os monxes axudaban a pasar o río Miño aos peregrinos nas súas barcas.
Cando a ponte foi reconstruída, albergaban no seu mosteiro aos peregrinos sen recursos e continuaban transportando a aqueles que non dispoñían de diñeiro para pagar o portádego de dita ponte. 11

A finais do s. XII ou 1o do s. XIII, estableceuse alí unha comunidade cisterciense que no ano 1620 pasou a depender do mosteiro de Santa María de Montederramo, en calidade de priorado.
Das antigas construcións consérvase actualmente a igrexa e, á beira, os restos das edificacións monacais.
A igrexa é sinxela, dunha soa nave, cunha ábsida semicircular cuberta cunha bóveda de nervios que parece bastante antiga.
En 1982 foi nomeada monumento de interese nacional e en 1997 foi restaurada.
A nave está decorada con pinturas ao fresco, catalogadas como de estilo gótico hispanoflamenco e, segundo unha inscrición que figura na imposta, mandadas facer polo prior Frai Pedro da Somoza, na Era de 1474, ou sexa, no ano 1436. 12 Están moi deterioradas, quizais pola humidade do lugar.
No muro norte, non moi distante da porta, atópase a figura de San Cristovo, seguida das de San Bartolomeu, San Francisco de Asís e a da Virxe María dándolle o peito ao Neno. No muro sur, a de San Sebastián e un Calvario (O Crucificado entre a Virxe María e San Xoan Evanxelista).
A figura de San Cristovo está moi deteriorada, pero aínda así podemos ver que sigue os parámetros iconográficos doutras obras contemporáneas, representándose os elementos máis esenciais da lenda do santo.

A imaxe de San Cristovo figura nun recadro enmarcado como un tapiz o que adoita ser frecuente nas pinturas murais dos séculos XV e XVI.
A figura do santo, xigantesca, como é común nas representacións do santo, ocupa case toda a altura do marco. Representado de fronte, cunha lixeira torsión, está cruzando o río, apoiándose nun tronco de palmeira florecido. Viste unha túnica arremangada un pouco máis abaixo dos xeonllos e cinguida cun cinto por riba do que asoman tres cabeciñas, sen dúbida as dos viaxeiros aos que axuda a pasar o río. Leva nos seus ombreiros ao Neno Xesús que, como é habitual, parece bendicir coa man dereita mentres leva na esquerda unha cruz.
O debuxo é moi claro e a factura moi sinxela, pero non está exento de graza.
Debido á mala conservación da pintura, non se pode analizar en profundidade pero si acértanse a ver outros elementos que resultan comúns ás obras anteriores.
Á dereita do santo, en pequeno tamaño -por mor da ausencia de perspectiva lineal e do punto de vista baixo- distínguese unha pequena figura orante que, polas súas longas vestiduras e o que parece unha tonsura, algúns autores identifican cun monxe, quizais o doante. 13 Eu penso que, como é común nas outras representacións, trátase simplemente dun orante que agarda para pasar o río.
Á esquerda do santo, na outra marxe do río, distínguese con claridade a un monxe que sostén un farol. Detrás del vese unha pequena igrexa ou mosteiro. Contrariamente ao que pensan outros autores, que pode tratarse dun monxe que aluma o camiño aos peregrinos, parécenos que é o ermitán da lenda que xa aparece representado na xilografía de Buxheim coas mesmas características: está no lado esquerdo do santo, no lado dereito da pintura, porta o farol en alto, parece estar axeonllado e detrás del vese unha igrexa ou mosteiro.
Por todo isto podemos deducir que o autor, ou autores, coñecían ben a historia e a iconografía de San Cristovo, figura moi popular entre os viaxeiros, moitos dos que, probablemente, portaban estampas coa súa imaxe.
Así, nun lugar secundario no Camiño Francés, esta devoción cobrou singular importancia, ocupando a imaxe do santo, como noutras igrexas, un lugar preferente, próximo á porta principal da igrexa.


Conclusión
A figura de San Cristovo, nos séculos XIV, XV e XVI, nunha Europa asolada polas guerras, as enfermidades, pestes e demais perigos, tivo unha especial relevancia, sendo unha referencia espiritual para os viaxeiros que se lle encomendaban na procura de protección e amparo.
En España (aínda que este non é un estudo en profundidade da proxección da figura do santo), non somos alleos a esta corrente e, polos dous exemplos expostos, podemos ver como o seu culto pode relacionarse co Camiño de Santiago. A imaxe de San Cristovo ocupa un lugar preferente en dúas igrexas que recollen a peregrinos xacobeos e represéntase coas doutros santos que tamén lles ofrecen protección, aparecendo na de San Marcos de Salamanca asociada á de Santiago Apóstolo.
Penso que esta devoción a San Cristovo en España, na baixa Idade Media, quizais traída por peregrinos desde Centroeuropa, merece un estudo en profundidade polas súas características relixiosas e antropolóxicas.


Bibliografía
DE LA TORRE VILLAR, E., Ilustradores de libros: guión biobibliográfico, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1999.
DE LA VORÁGINE, S., La Leyenda Dorada, T. I., Ed . Alianza Forma, Madrid, 1982.
FERNÁNDEZ LÓPEZ, A., Os mosteiros de Santa María de Castro de Rei e San Facundo de Ribas de Miño, Artes Gráficas Lucenses, Lugo, 2018.
HERNÁNDEZ, C., ”Secretos de la Historia de San Marcos”, El Norte de Castilla, 24 abril 2017.
GARCÍA CUADRADO, M. D., “San Cristóbal: significado iconológico e iconográfico”, Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, no.17, Universidad de Murcia, Murcia, 2000 La Colmena, Vol III.
LONDOÑO RENDÓN, M. “La imagen de una oración prohibida. El culto supersticioso en torno a san Cristóbal”, Studia Aurea, No 9. Universitat Autònoma
de Barcelona, Barcelona, 2015.
MANZARBEITIA VALLE, S., “San Cristóbal”, Revista Digital de Iconografía Medieval, Vol. I, No 1, Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Historia del Arte, Madrid, 2009, ISSN: 2254-853X.
REÁU, L., Iconographie de l’art Chretien, Tome III/1, Iconographie des saints, París, P.U.F., 1958.

 

Webgrafía

BAENA YERÓN, C., “Salamanca, San Marcos”, La Guía digital del Arte Románico. http://www.castillodeloarre. org/Salamanca/02-SanMarcos.htm

Ribeira Sacra. Iglesia de San Facundo de Ribas de Miño. https://turismo.ribeirasacra.org/es/iglesia-de-san-facundo-de-ribas-de-mino 


Notas
1

Santiago de la Vorágine. La Leyenda Dorada, T. I, Ed. Alianza Forma, Madrid, 1982, pp. 405-409
2

Santiago Manzarbeitia Valle, “San Cristóbal”, Revista Digital de Iconografía Medieval, Vol. I, No 1, Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Historia del Arte, Madrid, 2009, ISSN: 2254-853X, pp. 43-49.
3

Ma Dolores García Cuadrado, “San Cristóbal: significado iconológico e iconográfico”, Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, no. 17, Universidad de Murcia, Murcia, 2000, pp. 343-366
 

4Santiago Manzarbeitia Valle. “San Cristóbal”, Revista Digital de Iconografía Medieval, Vol I, No1, Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Historia del Arte, Madrid, 2009, ISSN: 2254-853X, páx 43.
5

Marcela Londoño Rendón. “La imagen de una oración prohibida. El culto supersticioso en torno a san Cristóbal”. Studia Aurea, No 9, Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, 2015, pp. 361-390. Páx 363.
6

Marcela Londoño, Idem, páx 377. Cita o libro de Luis Reáu, Iconographie de l’art Chretien, Tome III/1, Iconographie des saints, París, P.U.F., 1958, páx. 306.
7

Ernesto de la Torre Villar, Ilustradores de libros: guión biobibliográ- fico, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1999, páx. 345
8

La Colmena, Vol III, páx. 181
9

Carmen Baena Yerón, “Salamanca, San Marcos”, La Guía digital del Arte Románico. http://www.castillodeloarre.org/Salamanca/02-SanMarcos.htm.
10

Cecilia Hernández,”Secretos de la Historia de San Marcos”, El Nor- te de Castilla, 24 abril 2017.
11

Ribeira Sacra. Iglesia de San Facundo de Ribas de Miño. https://turismo.ribeirasacra.org/es/iglesia-de-san-facundo-de-ribas-de-mino.
12

Ángel Fernández López, Os mosteiros de Santa María de Castro de Rei e San Facundo de Ribas de Miño, Artes Gráficas Lucenses, Lugo, 2018.
13

Ángel Fernández López, Idem, páx. 287.