20210622

EPILOGO FINAL. Diario de un confinado en Olavide. Ángel Alda

Puerto deportivo de Ribadeo

 
   Llega el momento de la despedida. Más de un año de crónicas diarias o semanales me han permitido mantener un diálogo con amigos y amigos de amigos. Pero también un diálogo con la realidad, con los paisajes del día, con los dramas y las alegrías de tantos. Fruto de ese convivir y pensar ha sido el libro Diario de un confinado en Olavide. Y como los seguidores de estas notas saben, el Diario que terminaba justo con el final del confinamiento tuvo que reabrirse cuando al autor le llegó al alma volver a ser confinado al llegar con los primeros compases del verano a Ribadeo, su lugar de vacaciones. Las crónicas ya no eran diarias, sino semanales. El cierre final coincidió con otro momento particular. Resulta que me vacunaron. Y este epílogo no es más que el broche, la guinda de lo que puede resultar una edición completa y en libro del Diario. Y curiosamente termino de escribirlo en el mismo Ribadeo. Para que todo cuadre.

   Han sido muchas las veces de ponerme a cerrar este punto y final. Aprovechando los primeros viajes fuera de casa. Con la intención de encontrar una voz digna de una despedida con mis amigos lectores. El primer viaje fue a la Sierra Norte de Guadalajara. Creí encontrar un acento bucólico, serrano para el adiós. Contemplar esas enormes extensiones de piedras pizarrosas, de campos plenos de amapolas y de horizontes definidos por la despoblación daban al borrador un tono desesperanzado, un aire noventayochista. Pero también con la ilusión de pensar que tenemos mucho que hacer. Que hay una vía verde para reconstruir el país. Un proyecto de reforma económica que ponga el valor en la calidad de vida. El aire, el agua, la energía verde. Al final dejé de escribir y me conjuré para buscar otra letra y otra música que no estuviese tan influida por la dulzaina y el tamboril.

   Luego tocó viajar al Mediterráneo. Una semana en Alicante. Encuentros familiares en la finca de mis primos. Carreteras y calles que forman una malla indescifrable. El horizonte, la línea del cielo de ciencia ficción que supone la visión de Benidorm desde las alturas de la AP7. La visita a Jávea para ver a mis queridos cuñados de Jesús Pobre, el pueblo con el nombre más evangélico de España. El chapuzón en las aguas. Los arroces y buenos vinos de moscatel. Demasiado caos visual y emocional para acertar con el tono, para mover el pañuelo de la despedida nostálgica. Me dio por pensar en la industria turística. En la trampa que nos encoge el futuro económico. Ese gatuperio de negocios inmobiliarios, hosteleros, de camareros y albañiles. No.

   En estos tiempos muchas veces pesaba en mi ánimo imaginarme la estancia en una cama de hospital de alguien cercano. Otras la alegría de saber de la recuperación de un amigo o un familiar. Realmente es un espanto darse cuenta lo fácil que hubiera sido que la infección te llegase a ti. Una cuestión de suerte. Suerte mulana que nos decían en el viejo Sáhara español los compañeros nativos del territorio.

   Mientras tanto el mundo ha cambiado de base y parece como si un ciclón hubiese puesto el escenario patas arriba. Por primera vez en muchos años se habla del riesgo de inflación o vemos cómo los bancos centrales emiten moneda para financiar la salida de la crisis. O, más difícil todavía, contemplar como los grandes gobiernos neoliberales del mundo recomiendan subir los impuestos. Cosas veredes, amigo Sancho. Frase que por cierto y como casi todo el mundo ignora nunca escribió Cervantes.

   Durante unos meses nos hemos concentrado en el drama de la pandemia. Poner la atención en un tema nos permite estimular la creatividad, reflexionar correctamente y entender los acontecimientos. Superada la prueba retornamos al caos. Al baño en realidades confusas, múltiples y heterogéneas. Con lo que la atención se pierde. Somos objeto de todo tipo de manipulaciones pues apenas podemos concentrarnos. Nuestras cabezas bullen. De miedos, de incógnitas o de aburrimiento. Es lo que nos pasa cuando entramos en Netflix y nos bombardean con infinitas ofertas de nuevas series o películas. Nos abruman. Nos intoxican con novedades. Crean en nosotros una especie de angustia existencial por perdernos algo, al final escondido. De ahí la llamada a los amigos. La petición de recomendaciones. La autonomía, la libertad personal resulta que no sirve para nada. Por cierto, ya que estamos, no se pierdan una serie que se llama Mare of Easttown o algo así. Y otra que se titula Fragile. La primera en HBO. La segunda en Filmin.

   Y en España pues ya saben. Seguinos enrollados con asuntos menores sin capacidad para hincar el diente en proyectos de transformación necesarios y viables. El ruido del indulto, las facturas de la luz y esa promesa evanescente de los fondos europeos que nos van a salvar el futuro. O, todavía peor, embarcados en pleitos como el de las terrazas en la calzada que tenemos en Madrid envenenando nuestras vidas. Me van a creer si les digo que ha sido este año la primera vez que marcho de vacaciones con la sensación de ir al exilio. Un exilio agradecido y confuso. Cómo abandonar el frente derrotado pero vivo. No se si me entienden.

   De esta pandemia vamos a salir todos perdiendo. Algunos más que otros, cierto. Pero creo que ignoramos el valor principal de la pérdida. No es tanto el precio en vidas humanas. Ni en economías. Puede que ni siquiera en deterioro de los servicios públicos a pesar del enorme impacto que está teniendo en la atención sanitaria por ejemplo o en el retardo en la formación de una generación de estudiantes y alumnos de todos los niveles de la enseñanza. Creo que la peor pérdida es la de la confianza social. El grado de desconfianza hacia las instituciones públicas, hacia el mundo empresarial, hacia la información y la comunicación social. Desconfianza comunitaria. Ha crecido de forma bestial la demanda de control policial. Todos queremos que controlen la enorme cantidad de infracciones que nos hemos inventado forzosamente. El invento del policía de balcón ha venido para quedarse. Nos va a costar normalizar las relaciones.

   Espero que una nueva generación sea capaz de recuperar el tejido vital de las relaciones vecinales. Dar valor a la diversidad. Respetar al diferente. Defender al débil. La mía, mi generación, ha pasado a mejor vida.

   Desde mi largo verano casi boreal, ese momento español en el que empieza el verano y aquí, en Ribadeo, vamos camino del otoño, reciban un abrazo de este que les quiere y recuerda.

   Ángel

Defendendo o futuro dos nosos maiores. Defendendo o noso futuro.

   Achégase a data e fágome eco da posibilidade de ir a manifestación por uns servizos de dependencia públicos universais e de calidade, e de facelo en boa compañía de mans de MODEPEN. Ribadeo ten recente a loita pola residencia... que non se pode deixar de man: o tela conseguido é un compromiso para atendela.


 

20210621

Un conto curto

    Hai só 60 anos que, en Galicia, as defuncións deixaron de ser menos da metade dos nacementos. Aínda non hai un ano (o ano pasado) que as defuncións duplicaron ós falecementos en Galicia. Acaba o conto. Coido que é algo como autoexplicativo

Liñas de nacementos (negro) e defuncións (vermello). No 1961 as defuncións sobrepasan a metade dos nacementos. No 1986/87, iguálaos. E, o ano pasado, duplícaos, de xeito que a liña azul, crecemento vexetativo, mantense por riba de 0 ata pasados a metade dos oitenta, pero despois desaparece baixo cero, crecemento vexetativo negativo.

   Unha nota final: Cres que o saldo vexetativo sae así porque si? Coido que o sistema é o que falla, o sistema social...


HERMANAMIENTO CON LOS BRETONES DE LOCTUDY. José Mª Rodríguez Díaz (2006)

Artigo publicado por José Mª Rodríguez Díaz no seu blog O Cargadoiro (xa non funcional) o 30 de setembro de 2006. Britonia e os avatares da súa diócese foron un atractor para José Mª durante moito tempo.

Sábado, 30 de septiembre de 2006

HERMANAMIENTO CON LOS BRETONES DE LOCTUDY

• Publicado por jmrd_ribadeo a las 22:01

El enlace entre Ribadeo y Loctudy, finalmente, se consumó. El pasado 9 de septiembre estos dos pueblos se unieron en un abrazo de hermanamiento en una ceremonia festiva en los salones municipales de Ribadeo, con toda solemnidad, como si fuera un enlace nupcial. Los buenos oficios de Philippe Le Goff, con experiencia en estas uniones de conveniencia, hicieron el milagro de hermanar a estas dos villas. Desde aquí mis parabienes a ambas y el deseo de una larga vida feliz, unidas en su fraterno destino.

Pero no se puede ignorar que corren tiempos difíciles para estas uniones. Las rupturas de los enlaces sentimentales acechan a la vuelta de cada esquina y los divorcios están hoy a la orden del día. fácilmente se pueden romper, si los lazos de estas alianzas no son muy firmes. Para llevar a cabo un hermanamiento entre dos pueblos hacen falta fuertes vinculaciones que lo sostengan. ¿Y qué solidez pueden tener los intereses comunes y los lazos que unen a estos dos pueblos, de lengua y costumbres distintas, para que perdure su unión fraternal?

El viaje que los bretones franceses de Loctudy, villa de la antigua Armórica, emprendieron hacia Galicia, no era desacertado. Un instinto atávico les guiaba en busca de sus ancestros, emigrados a estas tierras hace ya muchos años. En busca de sus parientes lejanos que, siglos antes, habían recorrido el mismo camino. Su destino debía haber sido Foz, y no Ribadeo, pues en las proximidades de esta villa se asentaron sus antepasados bretones, hombres de mar, cuando ya a finales del siglo IV, enviados por el emperador cristiano Máximo, arribaron a estas costas para construir las defensas marítimas y combatir al priscilianismo. Más tarde, durante el siglo V y comienzos del VI, nuevas expediciones de bretones llegaron a estas tierras desde las islas Británicas huyendo de la invasión anglosajona, o quizás, y más probablemente, según se deduce del nombre de su primer obispo, Mailoc, desde la misma Bretaña francesa. Eligiendo la mar como ruta, dirigieron sus naves hacia Galicia, recalando en los puertos de Foz o, quizás, de Ribadeo, para poblar este territorio, estableciéndose en su litoral.

Y en el castro de ‘Mindonio’ o ‘Mindonieto’ (monte de aguas abundantes), erigieron el Monasterio de Máximo, centro espiritual de la comunidad bretona, citado ya en el siglo VI, origen de la que más tarde sería la catedral de San Martín. Habitado por los primeros monjes bretones, con su abad-obispo, Mailoc, al frente, recibió este nombre, probablemente, en honor al emperador Máximo que, después de haber decapitado a Prisciliano, los había mandado a estas tierras para luchar contra el priscilianismo y, más tarde, contra el arrianismo que practicaban los suevos. Desde su monasterio, en Mindonieto, este obispo se dedicó a pastorearlos, como también a las gentes autóctonas, fundando así una diócesis de carácter personal, llamada ‘de los bretones’ o ‘britaniense’, por el nombre de origen de los pobladores, que se extendió por todo el norte de Galicia hasta Fisterra y por toda la costa asturiana, subsistiendo hasta la alta edad media. Como reliquias de esa realidad histórica quedaron ciertos enclaves que, como Camariñas o Miño, pertenecieron a la diócesis de Mondoñedo hasta hace poco. La nueva reestructuración de las diócesis, hecha en la edad media, hizo que las de Oviedo y Mondoñedo, que concurrían sobre el territorio de la de los bretones, quedaran fijadas tal como hoy las conocemos, con la sede de esta última en Mindonieto. ¿Por qué, precisamente, en Mindonieto? Algo, sin duda, muy importante debía haber allí en esas fechas que determinó la continuación en ese lugar de la sede episcopal. Era, sin duda, la presencia del Monasterio de Máximo, con la sede episcopal de los bretones. Sólo la presencia de este importante monasterio, con su sede episcopal, en ‘Mindonieto’, puede explicar el desplazamiento hasta aquí, en el siglo VIII, de la comunidad monacal de Dumio, situado cerca de Braga, que con su abad-obispo Sabarico I al frente, huyendo de los sarracenos, así como de las peleas con los priscilianistas y los arrianos, se vinieron a refugiar a este lugar. Con la llegada de los dumienses, que eran suevos, se produjo el cambio de nombre de la diócesis de ‘Bretonia’ por el de ‘Mendunieto’, pues la conexión con los bretones originales ya se iba perdiendo por esas fechas. Y en Mindonieto, hoy San Martín, permaneció la sede episcopal, hasta que, en el siglo XII, fue trasladada a Mondoñedo, antes Vilamayor de Brea, en donde permanece hasta nuestros días, con un breve paréntesis intermedio en Ribadeo, en 1182, quizás para salvar los límites territoriales que entonces llegaban hasta el río Navia. Esta interpretación de la historia, defendida por prestigiosos historiadores, no es compartida por todos. Algunos, basándose en la lectura de un texto del siglo VI, tomado del concilio de Lugo, y que reproduce el Parroquial Suevo, que dice: ‘a la sede de los britones’

Para llegar a esta conclusión se apoyan, también, en la confusión que genera la homofonía del actual nombre de Bretoña con las palabras Britones, Britonenses, Britonorum y Bretonicam, que aparecen citadas en diversos documentos de esa época. Pero, ni la expresión ‘junto con el monasterio de Máximo’ implica necesariamente la ubicación de este monasterio en Bretoña, ni de la frase ‘sede britonense’ del concilio de Braga, ni tampoco de la homofonía entre Bretoña y las palabras citadas se puede deducir la ubicación de la sede en esa localidad. Existen otros lugares con el mismo topánimo de Bretoña, Bertoña o Bertonia, tanto en Lugo, como en Coruña y Pontevedra, y aún en Asturias que, aunque todos ellos se remontan a la primera colonización celta del siglo VI, no por eso se atribuyen el monasterio citado.

Por otra parte no deja de ser sintomático que la toponimia de la comarca de Pastoriza, a la que pertenece Bretoña, nos presenta este topónimo rodeado de nombres de origen suevo o latino, lo que demuestra que el núcleo de dicha comarca estaba habitado por celtas romanos, pero rodeado por pueblos de origen suevo, que sin duda, impedirían el acceso hasta allí de los posibles bretones que llegaran más tarde.

Cabe pensar, además, que si en Bretoña hubiera algo más importante que en San Martín, lo hubieran elegido los dumienses como destino en vez de este último. Sólo la presencia de este importante monasterio en Mindonieto, y no en Bretoña, explica suficientemente el desplazamiento de los monjes de Dumio hasta esa localidad.

No parece, tampoco, muy acertado pensar que los mojes bretones, hombres de mar, procedentes de las costas britúnicas o francesas, se instalaran en una zona del interior de esta comarca, por otra parte muy incomunicada, en vez de hacerlo en el litoral en donde estaban asentadas todas sus gentes.

Todas estas parecen ser razones suficientes que avalan la interpretación de que la sede y el monasterio de los bretones no estaban en Bretoña, sino en San Martín.

Sea como sea la historia, - son pocos los testimonios escritos que existen de esa época - el asentamiento de los bretones en estas tierras tuvo un papel muy importante y destacado, como puente cultural, a través de los intercambios entre los distintos monasterios entre Galicia y la tierra de los bretones, tanto insulares como franceses. Descubrir estos lazos comunes, hoy desaparecidos por el transcurso del tiempo, no es fácil tarea, pero puede y debe ser, a falta de otros lazos más sólidos, el objetivo que dé sentido a este hermanamiento entre Loctudy y Ribadeo. Buscar y descubrir en la historia pasada los orígenes comunes de los dos pueblos, explorar las afinidades culturales que puedan tener y estudiar a fondo la arqueología de San Martín con este fin, pudiera ser el camino a recorrer para que este hermanamiento, que debió haber sido hecho con Foz, tenga sentido y pueda perdurar en el tiempo como vínculo entre estos dos pueblos que las buenas artes de Philippe Le Goff lograron unir.-

José Mª Rodríguez

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Variante Delta. Pablo Mosquera

Variante Delta

Era de manual. Os virus que provocan estados pandémicos mutan. As fórmulas sanitarias máis eficaces para defendernos son dúas. A campaña de vacinación que acade en menor tempo ao maior número de suxeitos sans susceptibles. O seguimento de como se comporta o virus para romper a súa cadea de transmisión. E no medio algo elemental pero desgraciadamente inusual na nosa contorna. Son os expertos en saúde pública, epidemiólogos, virólogos, sanitarios de alto rango e experiencia, quen deben dirixir as medidas para a poboación. Aquí, foron e seguen sendo os políticos quen o fan.
Queixábase o presidente Núñez Feijoo, con toda a razón. De súpeto as máscaras xa non son necesarias. Díxoo o Presidente do Goberno, deixando fóra de xogo a comités e comunidades. E é que non creo ser mal pensado cando afirmo que todo vale para distraer ao persoal ante outros problemas de gran calado nacional. Así esta pandemia recoñeceuse tarde, aplicáronselle medidas coercitivas que vulneraron os Dereitos Fundamentais con aquelas impresionantes postas en escena onde parecía que serían os Corpos e Forzas de Seguridade do Estado os principais actuantes, para concluír cando convén á maltrecha economía de España, máxime por tratarse dun país que depende do lecer. Así que xa o saben. Non só chega o verán meteorolóxico. Chega a normalidad oficial.
Recórdame a época da oprobiosa, cando o frío oficial empezaba o primeiro de novembro e acendíanse as calefacciones dos recintos públicos, que se apagaban o primeiro de abril polas mesmas obediencias debidas.
Pero a información está globalizada. Xa non se pode manipular co fútbol e os touros. Calquera pode acceder mediante internet aos informes da OMS e as súas diferentes antenas sanitarias. Hai unha cepa -delta- procedente da India que é máis infecciosa, estase estendendo velozmente polo mapamundi, hai serias dúbidas sobre a súa resistencia ás vacunas ao uso, a máis diso a curta duración dos anti corpos vacinais; todo indica que no outono ou quizá antes, terémola sobre nós, e haberá que volver ao quilómetro cero. Con novas campañas de vacunación.
Deberiamos tomar boa nota. Deberían reforzar as medidas de prevención e asistencia, máis aló daqueles aplausos das 20 horas -quen os lembra xa?-. Poida que tralo verán teñamos informes técnicos, sen manoseo político, sobre número real de mortes pola pandemia, traballadores sanitarios afectados, erros gravísimos cometidos, e se extraeran cambios para as nosas formas de vida, traballo, diversión e sociabilidad que eviten os contagios.
Sempre me estrañou. Non están prohibidos por Normas do Estado e das Comunidades, os botellóns? Entón, que pasa co fenómeno? E as residencias para os nosos maiores. Incorporámolas ao denominado espazo socio sanitario -curar e coidar-? Non podo nin quero evitalo. Son un optimista ben informado -pesimista-. 

20210620

Perpetuamente noutro tempo

   Perpetuamente noutro tempo. Esa foi a idea que me pasou polos miolos ó ler o primeiro dos dous capítulos adicados a Ribadeo en 'Miscelánea da antiga provincia de Mondoñedo', de Xosé Isidro Fernández Villalba. Trata o capítulo das actas do concello de Ribadeo entre 1936 e 1940. E alí, nun curto resume, pode verse a xénese de situacións que dun xeito ou outro estenden a súa sombra ata a actualidade, e que teñen paralelismo con outras que se lles asemellan noutros concellos.

   Ante a Semana Santa de 1937, o pleno decidiu 'restablecer o vello costume de acudir ós actos eclesiásticos da Semana Santa'. Restablece, é dicir, xa non se estaba a ir. Pero dito restablecemento chega ata a actualidade, despois de cambios constitucionais e, supostamente, ‘de réxime’, de gobernos variados nos que se inclúen partidos no poder e alcaldes que en principio non se chamarían eles mesmos ni nós lles chamaríamos golpistas, fascistas ou anticonstitucionalistas. E iso a pesar de voces críticas que expresamos a idea do estado aconfesional, aquela do artigo 16 da Constitución do 78 que enuncia que ningunha confesión terá carácter estatal.

   O concello daquela non era democrático... era unha ‘comisión xestora’ encargada ‘pola autoridade’ para iso, para xestionar. Hoxe as cousas cambiaron, hai votacións. Pero as listas son cerradas, os partidos confecciónanas e moitas veces o pobo pouco decide nesa confección. Mesmo se se quere presentar unha candidatura á marxe de partidos, como pasou por exemplo no 2015, é necesario -en Ribadeo, daquela coa poboación que tiña, pouco máis de 10 000 habitantes- dispoñer de 500 avais, o que fai difícil, moi difícil, esa participación máis directa (baixando de 10 000 veciños o número redúcese moito) polo número, polo que cada aval supón e pola fiscalización que se fai dos avais.

   Comezando 1937, o pleno decidiu facer vertedorio de lixo do foxo do forte de San Damián. Hoxe, mantense máis ou menos limpo, pero outros lugares de recoñecemento histórico seguen descoidados e cubertos de maleza e lixo. De feito, aínda esta mesma semana se anunciou o comezo de xestións para a recuperación dun elemento que marcou o progreso de Ribadeo durante décadas, a estación de ferrocarril da liña Ribadeo-Vilaodriz, comezada con transporte de mineral e que vertebrou unha comarca enteira impulsando a súa entrada na modernidade. Anúnciase, logo aínda está por facer...

   Coa guerra xa decidida, na segunda metade de 1938, a corporación municipal comprometeuse a enviar representación perpetuamente á misa e solemne procesión que no día dos Remedios se celebra en Mondoñedo. Instituída por certo a causa de ‘non ter sufrido a comarca a dominación marxista’ e que se segue a celebrar ata hoxe. Algo parello ó que comentaba da asistencia ós actos da Semana Santa, pero ademais, desta volta, non só cun significado político senón que ven acompañado de orzamento ad hoc: 100 pesetas para a asistencia. Algo que hai que poñer en situación se se ten en conta que a festa de reis do ano seguinte, 1939, custou 101 pesetas. Agasallos a poderes e festas que se lles fan, competindo polos magros orzamentos públicos con servizos sociais ou ilusión do pobo. Algo que segue en competición hoxe.

   Pódense engadir moitos máis detalles. Detalles que, ás veces meras anécdotas, en conxunto permiten interpretar a historia e mesmo ver unha estrutura. Así, en 1938 o consistorio decide instalar un teléfono a conta do concello na casa do alcalde. Supoño que no seu momento, empregarían algunha xustificación que lles pareceu plausible, pero visto dende hoxe non deixa de ser unha actuación en favor propio por parte de alguén con poder, na máis pura tradición de corrupción de ese poder que debera emanar do pobo.

20210619

OTRA PISCIFACTORÍA EN RIBADEO. José Mª Rodríguez Díaz (2006)

  Artigo publicado por José Mª Rodríguez Díaz no seu blog O Cargadoiro (xa non funcional) o xoves 28 de setembro de 2006. Como outros, leva dous títulos, lixeiramente diferentes, que deixo. Este, o mesmo que algún outro, ten un comentario, neste caso meu, que tamén aporto. 

Jueves, 28 de septiembre de 2006

OTRA PISCIFACTORÍA EN PIÑEIRA

• Publicado por jmrd_ribadeo a las 22:07

OTRA PISCIFACTORÍA EN RIBADEO

El hasta ahora virgen litoral del concejo de Ribadeo es como el panal, lleno de rica miel, al que los promotores y empresarios, ávidos de hincar sus garras en él para convertirlo en dinero, acuden, como las moscas de Quevedo, para saciar en él su apetito. Fue la costa rinlega la primera víctima de este ataque, con la pretendida ubicación de la piscifactoría de Acuinor. Hoy se encuentra parada cautelarmente por decisión judicial. Ahora le toca el turno a Piñeira con la industria que Insuiña pretende ubicar en su litoral.

No se dirige esta crítica contra la ubicación de industrias en nuestro concejo. Ni tampoco lo hace contra quienes pretenden mejorar su fortuna negociando su patrimonio. Y mucho menos contra aquellos que aspiran a un puesto de trabajo en su localidad. Todos ellos tienen derecho a mejorar su fortuna y a buscar su felicidad. Se dirige, más bien, esta crítica contra quienes anteponen el interés particular y privado al interés general, al cuidado y la protección del medio ambiente y del patrimonio común.

La ubicación de la piscifactoría en el litoral de Piñeira presenta ciertos matices que deben ser cuidadosamente tenidos en cuenta por quienes tienen asumida la responsabilidad de velar por el control de los valores medioambientales y culturales. Voy a citar algunos aspectos que, entre otros posibles, deben ser seriamente analizados por quienes tienen asignada tal competencia, antes de que sea demasiado tarde.

Se pretende situar esta industria entre dos espacios ya protegidos de Rede Natura: el LIC de ‘As Catearais’ y la Zona ZEPA de la Ría de Ribadeo. Ese espacio intermedio, tan importante como los otros dos, y en donde se pretende ubicar esta industria, forma con ellos una unidad paisajística, de singular belleza, y debe gozar de la misma protección que los otros dos. Parece sumamente grave el hecho de que esta industria no disponga de una depuradora para el tratamiento de los residuos que van a ir a la mar. Un simple sistema de filtrado de residuos sólidos de que está dotada, no parece suficiente para la depuración de sus vertidos. Los productos químicos de desinfección y tratamiento sanitario, que se van a utilizar para la desinfección y lavado de tanques y conducciones de agua, irán a la mar sin tratar, ocasionando con ello tal contaminación que puede afectar a toda clase de peces y mariscos, tanto en la costa como, posiblemente, en la Ría de Ribadeo. La contaminación parece, pues, asegurada.

No es menos grave la repercusión que puede tener, tanto la escasa longitud -Sólo 148,52 metros- del emisario que vierte los residuos en la mar, como su posición dirigida hacia el nordeste. Esta posición, favorecida por las corrientes marítimas, que en esa zona van de oeste a este, pueden arrastrar los residuos en dirección nordeste y acabar entrando en la Ría de Ribadeo, con la consiguiente contaminación de sus aguas.

Y no es de menor importancia el hecho de que la ubicación prevista de esta industria va a afectar a una parte importante de la franja de protección del Castro de As Grobas, aún sin excavar. Inexplicablemente, no se incluye ningún estudio arqueológico de esa zona, como es preceptivo. No pueden, pues, descartarse daños irreparables para este castro, tanto durante el período de ejecución de las obras, como después, si no se toman las medidas de protección adecuadas. Es urgente fijar y señalizar los deslindes de protección del perímetro del castro y delimitarlo con una franja de seguridad suficiente, antes de que empiecen las obras, para protegerlo de las máquinas y evitar cualquier atropello irreparable. Todo ello sin descartar las oportunas catas en la franja de protección para evaluar su importancia. Esperemos que la Delegación Provincial de Cultura, Comunicación Social e Turismo tome las oportunas medidas a tiempo para salvar y proteger este bien arqueológico. Y de las autoridades locales se esperan las actuaciones correspondientes para que no haya lamentaciones tardías.

La ubicación de este proyecto en ese lugar es, pues, rechazable por las mismas razones que lo fue en Touriñán, y aún otras, tan importantes o más.-

José Mª Rodríguez

Comentarios (1)

• Fecha: Viernes, 29 de septiembre de 2006

• Hora: 22:30

Autor: agremon

Coido que o máis importante é que, outra vez máis, segue sen haber información, e polo tanto, andamos medio a cegas, con licenzas aprobadas co que se pode calificar semellante a 'nouturnidade e alevosía'.

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20210618

Mañá, presentación de APAGA sobre 'Ahead Step'

    Mañá, a Asociación de Profesores Técnicos e de Ensino Secundario de Automoción de Galicia (APAGA) invita á presentación en Ribadeo dos resultados do proxecto Europeo de formación 'Un paso adiante', desenvolto apoiado en socios comunitarios de seis países diferentes. Deixo abaixo a invitación de APAGA.