20200911

MÚSICA, MAESTRO. Ángel Alda

MÚSICA, MAESTRO

El final del verano llegó y tú partirás. La educación sentimental de mi generación le debe mucho al Dúo Dinámico. Y a los Pekeniques. Nicky y los Tonis. Miguel Ríos. Todavía llegué a conocer alguna de las últimas matinés del Price a mediados de los 60.

Aquella música rockera nos conectaba por primera vez en España con las corrientes internacionales de las músicas juveniles. Pero también éramos deudores de la música popular española tradicional que habíamos mamado en nuestra niñez gracias a la radio y a las fiestas y verbenas populares.

Viene esto a cuento de haber vivido aquello y estar viviendo la extrañeza de un verano sin fiestas ni bailes ni orquestas. Y en Galicia, la tierra de la París de Noia o Panorama, esas orquestas herederas de la vieja tradición festiva de los pueblos de nuestros abuelos en los que muchos pasábamos los veranos de nuestra infancia, eso casi es pecado.

Somos herederos de tantas tradiciones musicales que quedarnos sin festivales, sin verbenas, sin orquestas es como una amputación sentimental.

Esta que pasa era la semana grande de las fiestas de Ribadeo. Cuando la calle en la que vivo se cerraba para dejar paso en exclusiva a los enormes camiones que llenan la plaza de atracciones de feria y escenarios orquestales. La tristeza se adueña de los corazones con estas ausencias. Es como si le robasen a uno el alma. Peor. Te roban la memoria.

Yo siento nostalgia de esos ruidos de feria de pueblo. Siento pena por las pérdidas y el desastre económico de tantos churreros, mecánicos de tiovivos, transportistas de atracciones. Y de los músicos. Muchos de estos profesionales viven normalmente a salto de mata. En estas condiciones su vida misma es un sinvivir.

Normalmente protesto por los ruidos, por la bullanga y suelo aprovechar para escapar a hacer alguna excursión. El año pasado nos tocó la Costa da Morte. Este año nos ha tocado vivir esta paz obligada de las restricciones sanitarias.

Prometo que ya no volveré a escaparme de las fiestas de mi pueblo. Que vengan los ruidos de la vida loca de las fiestas populares.

Vaya tiempos que nos ha tocado desvivir.

Ya vendrá el verano.

El próximo rollo que les cuente desde la capital.

Abrazos

Ángel

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