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HERMANAMIENTO CON LOS BRETONES DE LOCTUDY. José Mª Rodríguez Díaz (2006)

Artigo publicado por José Mª Rodríguez Díaz no seu blog O Cargadoiro (xa non funcional) o 30 de setembro de 2006. Britonia e os avatares da súa diócese foron un atractor para José Mª durante moito tempo.

Sábado, 30 de septiembre de 2006

HERMANAMIENTO CON LOS BRETONES DE LOCTUDY

• Publicado por jmrd_ribadeo a las 22:01

El enlace entre Ribadeo y Loctudy, finalmente, se consumó. El pasado 9 de septiembre estos dos pueblos se unieron en un abrazo de hermanamiento en una ceremonia festiva en los salones municipales de Ribadeo, con toda solemnidad, como si fuera un enlace nupcial. Los buenos oficios de Philippe Le Goff, con experiencia en estas uniones de conveniencia, hicieron el milagro de hermanar a estas dos villas. Desde aquí mis parabienes a ambas y el deseo de una larga vida feliz, unidas en su fraterno destino.

Pero no se puede ignorar que corren tiempos difíciles para estas uniones. Las rupturas de los enlaces sentimentales acechan a la vuelta de cada esquina y los divorcios están hoy a la orden del día. fácilmente se pueden romper, si los lazos de estas alianzas no son muy firmes. Para llevar a cabo un hermanamiento entre dos pueblos hacen falta fuertes vinculaciones que lo sostengan. ¿Y qué solidez pueden tener los intereses comunes y los lazos que unen a estos dos pueblos, de lengua y costumbres distintas, para que perdure su unión fraternal?

El viaje que los bretones franceses de Loctudy, villa de la antigua Armórica, emprendieron hacia Galicia, no era desacertado. Un instinto atávico les guiaba en busca de sus ancestros, emigrados a estas tierras hace ya muchos años. En busca de sus parientes lejanos que, siglos antes, habían recorrido el mismo camino. Su destino debía haber sido Foz, y no Ribadeo, pues en las proximidades de esta villa se asentaron sus antepasados bretones, hombres de mar, cuando ya a finales del siglo IV, enviados por el emperador cristiano Máximo, arribaron a estas costas para construir las defensas marítimas y combatir al priscilianismo. Más tarde, durante el siglo V y comienzos del VI, nuevas expediciones de bretones llegaron a estas tierras desde las islas Británicas huyendo de la invasión anglosajona, o quizás, y más probablemente, según se deduce del nombre de su primer obispo, Mailoc, desde la misma Bretaña francesa. Eligiendo la mar como ruta, dirigieron sus naves hacia Galicia, recalando en los puertos de Foz o, quizás, de Ribadeo, para poblar este territorio, estableciéndose en su litoral.

Y en el castro de ‘Mindonio’ o ‘Mindonieto’ (monte de aguas abundantes), erigieron el Monasterio de Máximo, centro espiritual de la comunidad bretona, citado ya en el siglo VI, origen de la que más tarde sería la catedral de San Martín. Habitado por los primeros monjes bretones, con su abad-obispo, Mailoc, al frente, recibió este nombre, probablemente, en honor al emperador Máximo que, después de haber decapitado a Prisciliano, los había mandado a estas tierras para luchar contra el priscilianismo y, más tarde, contra el arrianismo que practicaban los suevos. Desde su monasterio, en Mindonieto, este obispo se dedicó a pastorearlos, como también a las gentes autóctonas, fundando así una diócesis de carácter personal, llamada ‘de los bretones’ o ‘britaniense’, por el nombre de origen de los pobladores, que se extendió por todo el norte de Galicia hasta Fisterra y por toda la costa asturiana, subsistiendo hasta la alta edad media. Como reliquias de esa realidad histórica quedaron ciertos enclaves que, como Camariñas o Miño, pertenecieron a la diócesis de Mondoñedo hasta hace poco. La nueva reestructuración de las diócesis, hecha en la edad media, hizo que las de Oviedo y Mondoñedo, que concurrían sobre el territorio de la de los bretones, quedaran fijadas tal como hoy las conocemos, con la sede de esta última en Mindonieto. ¿Por qué, precisamente, en Mindonieto? Algo, sin duda, muy importante debía haber allí en esas fechas que determinó la continuación en ese lugar de la sede episcopal. Era, sin duda, la presencia del Monasterio de Máximo, con la sede episcopal de los bretones. Sólo la presencia de este importante monasterio, con su sede episcopal, en ‘Mindonieto’, puede explicar el desplazamiento hasta aquí, en el siglo VIII, de la comunidad monacal de Dumio, situado cerca de Braga, que con su abad-obispo Sabarico I al frente, huyendo de los sarracenos, así como de las peleas con los priscilianistas y los arrianos, se vinieron a refugiar a este lugar. Con la llegada de los dumienses, que eran suevos, se produjo el cambio de nombre de la diócesis de ‘Bretonia’ por el de ‘Mendunieto’, pues la conexión con los bretones originales ya se iba perdiendo por esas fechas. Y en Mindonieto, hoy San Martín, permaneció la sede episcopal, hasta que, en el siglo XII, fue trasladada a Mondoñedo, antes Vilamayor de Brea, en donde permanece hasta nuestros días, con un breve paréntesis intermedio en Ribadeo, en 1182, quizás para salvar los límites territoriales que entonces llegaban hasta el río Navia. Esta interpretación de la historia, defendida por prestigiosos historiadores, no es compartida por todos. Algunos, basándose en la lectura de un texto del siglo VI, tomado del concilio de Lugo, y que reproduce el Parroquial Suevo, que dice: ‘a la sede de los britones’

Para llegar a esta conclusión se apoyan, también, en la confusión que genera la homofonía del actual nombre de Bretoña con las palabras Britones, Britonenses, Britonorum y Bretonicam, que aparecen citadas en diversos documentos de esa época. Pero, ni la expresión ‘junto con el monasterio de Máximo’ implica necesariamente la ubicación de este monasterio en Bretoña, ni de la frase ‘sede britonense’ del concilio de Braga, ni tampoco de la homofonía entre Bretoña y las palabras citadas se puede deducir la ubicación de la sede en esa localidad. Existen otros lugares con el mismo topánimo de Bretoña, Bertoña o Bertonia, tanto en Lugo, como en Coruña y Pontevedra, y aún en Asturias que, aunque todos ellos se remontan a la primera colonización celta del siglo VI, no por eso se atribuyen el monasterio citado.

Por otra parte no deja de ser sintomático que la toponimia de la comarca de Pastoriza, a la que pertenece Bretoña, nos presenta este topónimo rodeado de nombres de origen suevo o latino, lo que demuestra que el núcleo de dicha comarca estaba habitado por celtas romanos, pero rodeado por pueblos de origen suevo, que sin duda, impedirían el acceso hasta allí de los posibles bretones que llegaran más tarde.

Cabe pensar, además, que si en Bretoña hubiera algo más importante que en San Martín, lo hubieran elegido los dumienses como destino en vez de este último. Sólo la presencia de este importante monasterio en Mindonieto, y no en Bretoña, explica suficientemente el desplazamiento de los monjes de Dumio hasta esa localidad.

No parece, tampoco, muy acertado pensar que los mojes bretones, hombres de mar, procedentes de las costas britúnicas o francesas, se instalaran en una zona del interior de esta comarca, por otra parte muy incomunicada, en vez de hacerlo en el litoral en donde estaban asentadas todas sus gentes.

Todas estas parecen ser razones suficientes que avalan la interpretación de que la sede y el monasterio de los bretones no estaban en Bretoña, sino en San Martín.

Sea como sea la historia, - son pocos los testimonios escritos que existen de esa época - el asentamiento de los bretones en estas tierras tuvo un papel muy importante y destacado, como puente cultural, a través de los intercambios entre los distintos monasterios entre Galicia y la tierra de los bretones, tanto insulares como franceses. Descubrir estos lazos comunes, hoy desaparecidos por el transcurso del tiempo, no es fácil tarea, pero puede y debe ser, a falta de otros lazos más sólidos, el objetivo que dé sentido a este hermanamiento entre Loctudy y Ribadeo. Buscar y descubrir en la historia pasada los orígenes comunes de los dos pueblos, explorar las afinidades culturales que puedan tener y estudiar a fondo la arqueología de San Martín con este fin, pudiera ser el camino a recorrer para que este hermanamiento, que debió haber sido hecho con Foz, tenga sentido y pueda perdurar en el tiempo como vínculo entre estos dos pueblos que las buenas artes de Philippe Le Goff lograron unir.-

José Mª Rodríguez

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Loktudi

     Loktudi (en Bretón) ou Loctudy (en Francés) é un concello da Bretaña irmanado con Ribadeo, situado ó sur de Quimper.

      Recollo as verbas de Anxo Martíns, actual presidente da Asociación de Irmandade, a quen agradezo me corrixira diversos aspectos que eu consideraba:

    A razón última da irmandade poderíamos situala nas seculares relacións entre Galiza e Bretaña, desde as históricas (substrato celta común, chegada de Bretóns ao noroeste peninsular fuxindo das invasións anglo-saxonas), similitudes musicais e culturais, interese mutuo polo coñecemento e a relación entre ambos países (Castelao, Cunqueiro, Manuel María…)…

    En base a iso fóronse xestando distintas irmandades entre concellos galegos e bretóns, chegando até máis de vinte, número que no noso país supera o de irmandades con calquera outro país.

    Como promotor deste, e doutros irmandamentos na Mariña de Lugo, figura Philippe Le Goff. Como froito dese traballo unha comisión de ribadenses, encabezada polo alcalde da época, Balbino Pérez Vacas, viaxou a Loktudi en 2005 para sentar as bases da relación. No 2006, un grupo de Loktudi, que nos visitaba por primeira vez, foi acollido por familias ribadenses. Durante esa visita foi asinada a carta de irmandamento entre ambas localidades. A relación quedou en estado de letargo por diversos motivos, sendo un dos principais a inexistencia de asociación de irmandade en Ribadeo (si a había en Loktudi)

    Coa creación da Asociación de Irmandade de Ribadeo en 2016, retómase ese mesmo ano a relación coa visita dun grupo de familias de Ribadeo a Loktudi, que entra nunha dinámica de intercambios anuais. Coincidindo coa visita do noso grupo á Loktudi en 2018, asinouse a carta de reafirmación de irmandade polos representantes das asociacións de Loktudi e de Ribadeo, pola alcaldesa de Loktudi e polo alcalde de Ribadeo na época, Fernando Suárez Barcia.

    Durante os anos 2020, 2021 e 2022 as visitas como grupo de familias quedaron interrompidas como consecuencia da Covid-19. No ano 2023 recuperouse esta actividade coa visita do grupo de Ribadeo a Loktudi, ao ano seguinte a visita correspóndelle ao grupo bretón, e este ano tócalle ao grupo galego viaxar á Bretaña.

    Como actividades ou feitos paralelos que teñen que ver con este irmandamento figuran exposicións como “A Bretaña que hai en nós: as cruces de Pedra na Bretaña de Castelao”, existencia do barco e da rúa Ribadeo en Loktudi, ou do miradoiro Loctudy/Loktudi (posición) en Ribadeo. O Concello de Ribadeo apoiou e apoia todas estas actividades.

    No capítulo de intercambios escolares, as dúas asociacións mostraron interese e mantiveron contactos con ese motivos. Felizmente, en 2023 un grupo de estudantes de francés no IES de Ribadeo Dionisio Gamallo foi acollido por alumnado do instituto de Pont-l’Abbé/Pont-n’Abad (localidade a carón de Loktudi), para recibir eles ao grupo bretón en 2024.

    Noutra orde de cousas, Ribadeo ten mantido a principios de século  conexións diversas dos centros educativos ribadenses con outros franceses (comezando entre o IES Porta da Auga cun proxecto Comenius, Science Fairs Throughout Europe -SFTE- co Notre Dame de Bourgenay en Les Sables D'olonne (Vendée, a 350 km de Loktudi), e posterior a iso, Ribadeo foi porto da Regata Transgascogne, con saída en Port Bourgenay, perto de Les Sables. Peza común ós intercambios educativos e á irmandade foi Julia Gallego, unha das catro persoas asinantes da carta de irmandade no 2006, representando ao “Comité de Irmanamento Ribadeo-Loctudy”, nun momento en que non había asociación constituída (cousa que si tiñan os bretóns…)

    O caso é que está a seguir a facerse historia, a piques de reeditarse a viaxe anual de galegos a Loktudi, e por iso a asociación sacou o seguinte cartel anunciador: